
La verdadera razón por la que los radiadores de techo alto se dañan con frecuencia
Si alguna vez ha tenido que alquilar una plataforma elevadora solo para reemplazar un calentador situado a 10 metros de altura en el techo de una fábrica, sabe que es una pesadilla. Es una pérdida de tiempo, dinero y recursos. La mayoría de las veces, el problema no radica en el propio calentador, sino en los cables de plomo que lo conectan a la fuente de energía. Estos cables son el medio de transmisión de la electricidad hacia el elemento calefactor. En entornos con techos altos, estos cables sufren mucho estrés térmico. La mayoría de los componentes genéricos no son capaces de soportar esto. El aislamiento se agrieta, los cables se oxidan y, finalmente, todo se daña.
Por qué los productos baratos fallan
Muchas empresas optan por soluciones rápidas y económicas: utilizan tubos termorretráctiles o silicona de baja calidad, pensando que eso es suficiente. Pero estos materiales no están diseñados para resistir los cambios bruscos de temperatura que ocurren en los emisores infrarrojos. Con el tiempo, el aislamiento se vuelve frágil y comienza a desgastarse, como la pintura antigua. Cuando los cables quedan expuestos en un ambiente polvoriento, es solo cuestión de tiempo antes de que ocurra un cortocircuito o que el calentador deje de funcionar.
Cómo lo solucionamos nosotros
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente para evitar este proceso de envejecimiento. Primero, tratamos los cables con una soldadura adecuada para soportar el calor. Luego, envolvemos todo con un compuesto cerámico o un sellante de fluoropolímero de alta calidad. Es como poner el sistema en una “bóveda hermética”. Al bloquear el oxígeno, evitamos la oxidación desde el principio. Además, esto impide que la suciedad y la humedad penetren en los circuitos eléctricos. Así, todo permanece limpio.
La desventaja… y por qué vale la pena
Claro, hay una desventaja: como el sellado es tan eficaz, estos cables son prácticamente permanentes. Si se daña la instalación, no se puede simplemente retirar los cables y volver a soldar uno nuevo. Probablemente será necesario reemplazar todo el conjunto de calefacción. Parece una desventaja, pero piénselo de esta manera: está dispuesto a renunciar a la posibilidad de reparaciones rápidas a cambio de un calentador que funcione durante años, en lugar de meses. Si su establecimiento funciona las 24 horas del día, preste atención a cómo están sellados esos cables. Esa es la diferencia entre un radiador que cumple su función y uno que deja de funcionar después de seis meses.